Para todos los gustos...
martes 5 de agosto de 2008
jueves 31 de julio de 2008
ENTREGA UN (DÍA) Y CELEBRACIONES VARIAS

niños,niñas y otros.
Mañana tenemos cita a las 1500 para la entrega de nuestro libro de electivo que quedó muy lindo.Con ello celebraremos el fin de semestre y tiraremos al profesor por la ventana.Comeremos maní y tomaremos vino, y gratis!! porque nos hicieron descuento.
asíq ue ya lo saben
MAÑANA A LAS 1500 EN LA SALA.
domingo 27 de julio de 2008
libro
El día jueves terminaremos de empastar, para lo cual nos juntaremos a las 15.00 en la sala del electivo.
Aún Faltan 4 personas por pagar. Elizabeth Toro, Victoria Droguett, Makarena Moraga, Consuelo Rivera.
martes 22 de julio de 2008
el libro final – UPDATE
Les reitero son 8.000 caracteres, con espacios.
Imagen 11x15 cm formato vertical, 300 dpi, eso equivale a 1299x1772 pixeles.
Les recuerdo lo de los 3.000 pesos para el viernes, nos juntamos a las 3 en la sala del electivo. Sin plata tampoco hay libro.
Saludos.
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Son las 19:00, tengo al rededor de 14 Personas, nadie se a excusado, ni ha dicho algo, ya no queda tiempo para diagramar, espero que el resto este consciente de que los he esperado aviso alguno de su trabajo.
Nos vemos.
viernes 18 de julio de 2008
El libro final
Las características del texto debe ser como máximo de 8.000 caracteres de logitud, con un título y el nombre de su creador.
El ejemplo del libro lo peden ver en aquí.
Para los que no anotaron mi correo es, matias.aros{arroba}gmail.com
El libro se llamará "Un (1) Día", hasta que alguien diga lo contrario.
Y la cuota del libro se ha fijado en 3.000 pesos, para sacar dos copias por cada uno.
Saludos.
Manifestaciones emocionales del día a día
(Del gr. συνδρομή, concurso).
2. m. Conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada.
Síndrome premenstrual, Síndrome de pago mensual, Síndrome de deuda, Síndrome mi mama no me quiere, Síndrome mi hijo no me pesca, Síndrome pasé taller, Síndrome me lavo las manos antes de comer, Síndrome post mortem, Síndrome sé hablar otro idioma y el Síndrome el inglés robó el que tenía, Síndrome mass media lover, Síndrome del poto plano, Síndrome estoy viejo, Síndrome antidrogas-anticondón-antialcohol y rock and roll, Síndrome no eres tu soy yo; créeme, Síndrome soy voluntario y me creo voluntario, Síndrome de Tourette, Síndrome de Estocolmo, Síndrome de esto es el colmo. Síndrome punto G y Síndrome G8, Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, Síndrome Tercer Mundo, Síndrome psicopedagógico, Síndrome no a la caza de ballenas, Síndrome emergente, Síndrome de copropiedad inmobiliaria, Síndrome barril de petróleo, Síndrome peruano de Plaza de Armas, Síndrome vegetariano.
Síndrome Documento1.
Enfermedades post-modernas
Las verdades matemáticas. La ciencia no tan exacta. Los experimentos en humanos, en ratas y en plantas. Las películas de Hollywood. Las explosiones de Hollywood, las copias de Bollywood. El barril de petróleo a 200 dólares, dólares, dólares, Dolores. Que el 1+1 es 2 y que blanco con el negro forman gris. Las personas que nacen y las que se suicidan. Los que inventan, los terroristas, y Greenpeace. El mall, el negocio de la esquina, la vega, el mercado negro. Los que mienten, los que le gusta mentir, los que lo hacen por necesidad y los que ya se acostumbraron. El sexo rudo, el desesperado, con pasión, por pena, con amor, el con no tanto, el que se vende. La vida pública versus la vida primada, el fotolog, el Factbook, las noticias del 13, primer plano, y el Blogger. El colapso de verdad, la música que tranquiliza, las drogas ilícitas, las danzas tribales y un lápiz con tinta en una hoja blanca. Los Francos. Las Antonias. Las discusiones para bien o para mal, los puentes, los lloriqueos, los ojos que no se miran y el cuerpo que solo tirita. The Doors, The Verve, The Police, The Wailers, The Killers, The Cranberries, The Beatles, The Cure, The Roots, The Mars Volta. El nuevo corte de pelo. Las nuevas zapatillas. La nueva chaqueta. El nuevo tú. De los rastros, del meteorito que cayó en Siberia y no hay rastros, la gente que se autocombustiona y no hay rastros, los detenidos desaparecidos siguen sin rastro. Los que roban, lo que nos roban y ni lo sabemos, lo que también robamos. Lo que ganamos de las personas y lo que ellas pierden también. Que las carreras universitarias duran muchos años, que el estudio es mucho y la vida es muy corta. Que las sillas están estandarizadas y las mesas también. Los que esperan en filas en los bancos, los que esperan a los hijos que llegan de madrugada, los que esperan a la persona perfecta, los que espera que algo les suceda, los que esperan en silencio la muerte y los que esperan la oportunidad de sus vidas. Del café helado y los postres calientes en restoranes caros. Los abuelitos que siguen juntos después de 50 años. Los paranoicos absurdos, repetitivos, los necesarios. Los travestis de la esquina, los que están en el clóset, los que ya salieron pero igual sienten vergüenza. Los que se sienten suyos, los que se sienten lejos. Las marcas registradas y las copias en los persas. Que los italianos deben ser buenos amantes, las brasileñas buen cuerpo y los brasileños buenos para el futbol. Los enfermos abandonados en los hospitales, el cáncer, el odio y la pena. Los niños que juegan y las mamás que los cuidan en los parques. Los papás que trabajan y no les alcanza. El poto plano y el físico culturista en el gimnasio. Los edificios llenos de gente, las alarmas contra incendios, la red seca. Los artesanos, los pescadores, las modistas, los zapateros, el afilador de cuchillos, el organillero, el barrendero, la oficinista, el médico, el jefe y el junior. Día nublado, día soleado, cuando llueve y hace frío y hay tormenta y en la mañana sale el sol. De las guerras pasadas, las que pasan y las que vienen. Los pianos, las melódicas, las guitarras, los acordeones, el cajón peruano y la cueca con el pandero. La masa, los de izquierda, los de derecha, los que están ni ahí y el resto del mundo. El tercer mundo. Las pérdidas y las ganancias. La plata. El sueldo básico. Los que fuman cigarro y después tienen efisemas. La primera vez que llovió, la primera vez que hicieron fuego, la primera vez que dibujaron animales, la vez que murieron y fueron olvidados. De la capacidad de asombro, de la memoria fotográfica, los recuerdos bloqueados por el subconsciente, el aprendizaje cognitivo, Freud, Nietzsche, Platón y Saurón y los 7 anillos. Las telefonistas, los idiomas, lo internacional, lo que está in y lo que está out. Los del Río, los Echeverría, los Errázuriz, los Vial Larraín. El polvo para los asmáticos, el polen para los alérgicos, el pan para los celíacos y un huevo frito con tocino para un hipertenso. Las películas del cine, las pirateadas que se ven mal. Las paredes con las ventanas, las losas con las vigas, el cielo y la tierra y el hombre y la mujer. Los que se miran con amor, los que se miran con odio. Cuando el futuro se haga presente, las cruzadas, las hojas de otoño y los mexicanos. El alcohol, el vodka naranja, las piezas con dos camas, las noches apasionadas, la mañana incómoda y la tarde extraña. La arquitectura, los fashionistas, los que no tienen que ponerse, Prada, Gucci, Manolo Blahnik, Vera Wang, Armani, los que se visten mal, y los vagabundos con ropa café. Los astrónomos y sus herramientas precisas, el lente curvado, el espacio sideral, el espacio cercano, el lejano, y el que se forma en un abrazo. La música en vivo, la ambiental, la música en los oídos. Las copas, la buena mesa, los bares, los restobares, el chill-out, los sueños de mierda y las pesadillas. Los exnovios, las exnovias, los actuales, los que vienen, los cementerios, los astronautas y los computadores personales.
Melancolía o Lipomanía.
“Esta enajenación, que muchos miran como una monomanía, es una enajenación mental moral caracterizada por una tristeza y un temor exasperados. Se observa al principio de casi todas las enfermedades mentales. Las causas de lo que lo producen son sobre todo las pasiones tristes, tales como los disgustos domésticos, los reveses de fortuna, la miseria, un amor contrariado, los celos, el temor, un amor propio herido, la cólera, etc. Los enfermos afectados por la lipomanía están ordinariamente en un estado de tristeza y abatimiento notables, con o sin llantos frecuentes y sin alteración de las facultades intelectuales; están absortos en los sentimientos dolorosos de un temor, de un miedo, de una desesperación que los domina; abatidos permanecen acostados en su cama o sentados con las manos juntas, no responden mas que por monosílabos, y buscan la soledad. Al mismo tiempo tienen la cara pálida, las facciones alteradas, pesadez de cabeza, el sueño interrumpido, el pulso lento, el apetito nulo, y un sentimiento de constricción en el pecho. Muchos son de una susceptibilidad extrema; el frío, el calor, la lluvia, el viento, el ruido y a veces el silencio, les impresiona penosamente; fácilmente se les amedrenta, se desesperan y llegan a creerse perdidos”.
Afecciones nerviosas. Dr. G Jahr. 1864.
Fastidio callejero
Yo no le tengo miedo a la gente que no conozco, a los tipos con cara de malos en la calle, a las minas que con botella en mano a las 5 de la mañana se gritan de una vereda a otra mientras cuidan los autos, a las peleas callejeras, a los botados en las entradas de las casas de fachada continua en el centro. Tampoco le tengo miedo a caminar sola mientras veo todo eso.
Le tengo miedo a conocer gente, los de la calle pasan y se van, te quedan mirando, te molestan y siguen, te gritan alguna mierda cochina y siguen molestando a la que viene unas cuadras mas allá. En cambio la gente que hay que conocer te dice hola y se queda ahí esperando que le preguntes algo de vuelta. O que te rías con alguna talla que tiran. O que te unas a la conversación, al círculo alrededor del fuego o de la música. Hay que hablar, hay que quedarse. Yo le tengo miedo a conocer gente.
la entrega finalisima
¿Cuánto dura un día?
Como todas las cosas esto dependerá, del día y de cómo haya sido el día anterior. Si el día anterior terminó muy tarde o no terminó; el día que le sigue será bastante desastroso. Cuando el día antecesor ha sido amigable y caritativo. El posterior puede comenzar de una buena y amigable manera.
Me caracterizo por estar muy apegada a los brazos de Morfeo, de hecho creo que en algún tiempo pasado tuvimos un romance, una aventura o como dirían hoy en día un affair. Me cuesta mucho despegarme del pijama y todo lo que ello implica.
Al no lograr conciliarme con Morfeo mi jornada será ajetreada, apresurada, atrasada. Con el solo hecho de despegarme del él, lo cual es un proceso bastante largo y perezoso; tener que dejar mi lecho, si no lo alcance a disfrutar las suficientes horas. Enfrentar el frío y feo baño, con su fría y oscura ducha. No es una buena forma de mirar el principio de muchas horas por seguir.
Siempre he sido lenta para todo, y a esto se le suma una piel bastante extraña y delicada. Por lo tanto tener que cuidarla con cremas y jabones hace que la ducha sea un fastidio. Por lo menos soy de estatura baja, eso implica una menor área que embetunar. Los días de invierno son los detestados, sobre todo por las mañana, las mañanas son detestadas, esa estación del año las empeora.
Paradójicamente la mañana es la porción del día con menos horas, por lo que teóricamente debería durar menos, pero sinceramente, considero que son eternas. Que consumen la mayor parte de mí y de mi tiempo. El tener que pasar de una serie de ciclos de sueño y enfrentar el principio de un día, es una tarea ardua y algunas veces peligrosa. Porque como dicen las abuelas, los cambios de temperatura son riesgosos, ¡y las apoyo! La transición de la cama a la ducha, del hogar a la calle es una secuencia amenazadora.
Este asunto será siempre el más despreciado del día, sin importar su preponderancia. Ni el día más importante de la historia o las actividades futuras a desarrollar en ese día lograrán cambiar mi percepción.
El mundo exterior de humanos que me rodea, me puede ver como una persona que siempre ha sido enemiga del reloj, que llega tarde y que anda apurada, desarreglada. Pero si supieran o si les abrieran los ojos ante la crueldad que trae consigo una mañana entenderían el porque de mi rechazo al reloj. El lograr llegar a lo que ha hecho que comience mi día, es el punto de inflexión. Logro tomar el ritmo de mis actividades, aunque ande divagando por unas horas, con lagunas mentales y desorientación, mi adaptación a la rutina es rápida. Mi estado de ánimo, mi humor y hasta mi apetito cambian. No me podría considerar bipolar, pero tiendo a tener un cambio de ánimo regular.
De ser la mujer atrasada y desordenada, cambio a un ser ordenado y que usualmente sabe lo que hace. Suelo sistematizar cada actividad de mi vida y de mi día. Tengo planificada mi vida con mi príncipe azul, con nuestro castillo y con el vivirán felices para siempre. He calculado los años y tiempo de muchos sucesos de mi vida. Regulo como hacer actividades tan cotidianas, que algunas veces me asombro, más que eso me asusto.
Aunque suene extraño, o no tanto para los más ermitaños, detesto a la gente, a las personas, la masa. Sinceramente creo que arruinan nuestros días. Si no existieran todo sería dichoso, caminaría cómodamente por las calles, llegaría rápido a mis destinos. Coincidentemente estas masas se reúnen temprano, otra cosa por la cual mantener a una distancia prudente las mañanas.
El resto de esta cápsula de tiempo denominada día, fluye sola. Las cosas se dan unas tras otras, sin tener que esforzarme ni luchar con ellas. Ellas nacen por si mismas, no es necesario estar empujándolas para que funcionen. Continuando con la teoría de las horas de un día, lo que sigue a la mañana, como todos sabemos es la tarde y la noche. Sin embargo estos son los periodos más cortos. Y así es, una cosa lleva a la otra. No hay cambios bruscos, es un trascender de actividades similares, que no requieren un esfuerzo el ejecutarlas. Lo difícil es empezar con la primera, las demás vienen por añadidura.
El climax de un día es el poder olvidar la mañana. Lograr reunirme nuevamente con Morfeo, haber tenido un nefasto comenzar, pero un desarrollo amistoso y para terminar el día con el vivieron felices para siempre. Incomprensiblemente el llegar a esta instancia, repercutirá en una nueva mañana. Como lo dice un cliché clásico una relación de amor y odio. Este será un interminable ciclo, a no ser de que los días comenzaran sin mañanas. Pero eso es algo poco probable, por lo tanto creo que no me queda más que tomarle un poco de cariño al principio del tiempo.
Al leer esto puedo sonar como una persona mañosa y difícil de complacer. De que tengo mañas las tengo, si lo admito algunas veces cuesta que me den en el gusto. No suelo mostrar mucho de eso, es más usted señor lector tiene la primicia de tener conocimiento de ello, y de saber muchas cosas que no expreso públicamente. Que un día está compuesto por una larga, extensa y detestable mañana y una amigable, cariñosa tarde / noche.
Consuelo Rivera Letelier
Arquitectura
miércoles 16 de julio de 2008
la tía
Entrevista a
Dueña de
Al preguntarle si respondería algunas preguntas para un trabajo de la “U”, miró hacia los lados de su librería vacía, se cruzó de brazos y dijo “dispare las preguntas”
Al comenzar la conversación, siguió con los brazos cruzados y se apoyó en el mesón.
- ¿Me puede decir su nombre?
Magali Garate
- ¿Es Usted de Santiago?
Sí
- ¿Desde cuándo que tiene la librería?
(Comenzó a relatar la historia de cómo sus padres abrieron la librería y el trayecto de la librería. Ella se relajó un poco más al ir contando la historia, apoyó sus manos en el mesón y las movía mientras relataba)
- ¿Y qué año fue eso?
1985
- ¿O sea que
Sí, ya estaba cuando llegamos.
- ¿Por qué se llama “Guido”?
Mi padre tuvo un profesor que era curita, que se llamaba Guido, él fue una persona muy especial para mi papá. El vino a bendecir la librería cuando la abrimos.
- ¿Le gusta lo que hace?
Sí, la paso re-bien.
- ¿Qué no le gusta?
La prepotencia de algunos alumnos, no ustedes, sino de otras universidades, son muy “pepepato”. A veces miran de arriba abajo, solo porque uno está detrás del mesón. Pero con ustedes me siento apoyada, me hacen compañía y les tengo harto cariño.
Con esta pregunta la entrevista paso a ser una conversación, la “tía Guido” fue tomando más confianza, se ría y contaba algunos chistes.
- ¿Qué cambiaría de su trabajo?
Este año queremos cambiar la estructura de la librería, los estantes, repisas, mostradores, etc…
- ¿Y aparte del estado del local?
Nada, así está bien. Bueno lo que te contaba de los “pepepato”
- ¿Cerraría el local?
Lo cerraría por salud o por algún motivo de fuerza mayor. Pero como es una herencia de mis papas, no lo cerraría.
- ¿Se dedicaría a hacer otra cosa?
A veces me dan ganas de vender ropa de guagua, hacer algo más delicado que los cartones. Vender ropa bonita para niñitos.
Comenzaron a llegar clientes, la entrevista fue interrumpida y cortada. La señora Magali comenzó a moverse, a buscar papeles y cartones. La entrevista terminó con un “Gracias tía, por su tiempo, que le vaya bien. A ti también hija”.
Consuelo Rivera



